jueves, 21 de febrero de 2008

Las Danzallamas






Según cuentan algunos viejos pobladores de la Ciudad de los Momos, en las afueras de la ciudad, por las noches de verano, se solían escuchar ecos de tambores, percibir olores a cenizas provenientes de los vestigios de aquellos rituales y sentir el calor de la danza en la que cuerpo y fuego se fusionaban a través de un mágico milagro en un solo elemento. Ellas, azarosas en el arte del calor sin la quema, invocaban a los dioses advirtiendo al destino.
Cada atardecer pareciera revivirse la leyenda en el barrio que le da su nombre: Las Danzallamas, ubicado entre las calles Energía y Misterio.
Bienaventurados los que intentan acercarse al fuego.
Bienaventurados los que se atreven a pasar por estos callejones...






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